Se usa cuando alguien está bien clavado, pero bien, con otra persona. Tan enamorado o tan obsesionado que parece que se quedó tieso, como estatua, y ya no piensa en otra cosa. Va más por el lado de andar embobado y pegado al tema, a veces hasta medio intenso. Y sí, da tantita risa verlo.
"El Chuy anda hecho piedra por la Lupita, neta. Todo el día con su nombre en la boca, se le va el hambre y hasta llega tarde por estarle mandando mensajitos."