Se dice cuando alguien está metidísimo en algo y no le entra ni una, como si estuviera pegado a una llamada eterna. Puede ser literal, en videollamada, o figurado, cuando está en su mundo con el trabajo, el chisme o el juego. En resumen, está ocupado y medio desaparecido. Y sí, desespera un poquito.
"No le diga nada a Juan, que está en la llamada desde hace rato con el juego y uno le habla y ni voltea a mirar, todo ido."