Se dice de alguien que vive en modo selva y llega tarde sin remordimiento, como si el reloj fuera un adorno. Es la excusa perfecta para la impuntualidad: aquí todo va con calma, sin apuros y con su propio ritmo. No siempre es mala onda, pero si quedaste a las 8, ve llevando paciencia.
"Oe causa, son las ocho y el Pepe ni contesta. Ya fue, pues, está en la hora Amazonía y cae tipo diez como si nada."