Se dice cuando alguien está feliz a reventar, emocionado y con una sonrisota que no le cabe en la cara. Vamos, que anda contentísimo, como niño con dulce, y se le nota en la mirada y en la actitud. Es de esas frases que pintan la alegría tal cual, bien casera y sabrosa.
"Le dieron el ascenso y anda como arroz con leche, brincando por la oficina y mandando audios a todo el mundo como si se hubiera ganado la lotería."