Se dice cuando estás en el borde de que pase algo, con la tensión a tope, como si la cosa estuviera a punto de explotar. Puede ser por emoción, nervios o peligro, y suele ir con esa sensación de estar pendiente de cualquier movimiento. Vamos, que estás con el corazón en la garganta esperando el desenlace.
En Ecuador se dice cuando alguien está bien pilas, alerta y listo para lo que venga, sobre todo si la cosa se pone brava o hay que reaccionar rápido. Es como estar en modo supervivencia, con los sentidos prendidos y sin chance de dormirse. Suena intenso, pero sirve para motivar y meter presión.
Se dice cuando alguien está medio dormido, cabeceando, a nada de quedarse frito, sobre todo en la chamba o en clase. Estás ahí, al borde entre seguir despierto y caer KO con la cara en el escritorio. No es que estés mal, es que te ganó el sueño. Y sí, da risa verlo desde afuera.