Frase con sabor castellano que se refiere a vivir sin trabajar, aprovechándose de otros como un campeón del dolce far niente.
Expresión muy castiza que se usa cuando alguien vive mantenido, sin currar ni mover un dedo, tirando de la generosidad ajena. Viene de cuando los conventos daban sopa gratis a los pobres y había quien se acomodaba demasiado. Vamos, que vives del cuento tan ricamente y encima te quejas si se acaba la sopa.
Se dice de quien vive del cuento, sin pegar palo al agua, tirando de la casa ajena o de la paga de alguien. Vamos, el típico que se apunta a comer y a dormir, pero a currar ni está ni se le espera. Tiene un puntito de burla y de reproche, según el tono con que lo sueltes.