Se dice cuando ya es el momento perfecto para sentarse a conversar con calma, con tecito, mate o lo que haya, y ponerse al día. No va tanto de la hora exacta del reloj, sino del plan: sobremesa, chisme y buena compañía. Bien sureño, bien de casa, y si hay algo dulce, mejor todavía.
"Ya po, pasa no más. Puse el agua y tengo sopaipillas. Estamos a la hora del té, así que siéntate y suelta el cahuín que andai guardando."