Se dice cuando cae un silencio mortal y no habla ni el loro. Estás en grupo, tirás un comentario y nadie te la sigue, así que lo único que “se escucha” son los grillos. Sirve para marcar esos momentos incómodos, de cero onda, donde la charla se muere y te dan ganas de desaparecer un ratito.
"Tiré un chiste en el asado y nadie largó ni una risa. Se hizo un silencio que se podían escuchar grillos, ni el perro se movía."