Dicho muy de Cali y del Valle para cuando alguien entra a un sitio con el sabor por delante: seguro, suelto, saludando a medio mundo y con ganas de rumba aunque sea una reunión tranquila. Es llegar como si ya sonara salsa en la cabeza. No es solo entrar, es entrar con estilo y sin pena.

"Apenas abrimos la puerta del bar, Juanito entró a lo caleño: chocó manos, soltó un “¿qué más, pues?” y ya estaba marcando pasitos como si la salsa la pusieran solo pa’ él."

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