Se dice cuando alguien se agarra algo “prestado” sin pedir permiso, con toda la cara, y luego lo devuelve como si nada. No es exactamente robar, pero tampoco es pedirlo, así que suele venir con risa nerviosa o con reclamo. Muy típico del pana que aparece con tu vaina y dice que fue un momentico.
"Epa chamo, me eché una prestada con tu gorra pa' la rumba y se me olvidó avisarte, pero tranqui, te la devuelvo ahorita."