Se usa para decirle a alguien que meta energía, sabor y actitud a lo que está haciendo, ya sea una fiesta, un baile o hasta un partido de dominó. Es como decir que no sea aguafiestas y le ponga flow, ritmo y ganas a la vaina. Y la verdad, cuando uno le echa zumo a algo, todo se pone más sabroso.
Se dice cuando toca apurarse o meterle más ganas a algo. Es como ponerle turbo a la tarea, al trabajo o a lo que sea, porque si no, no se llega. En Táchira suena bien de pana y sirve tanto para motivar como para meter presión sin ponerse pesado.