Se usa para decir que alguien le va a meter muchísimo esfuerzo a algo, como si cargara un peso bien pesado pero en sentido figurado. Es como decir que no se va a rajar, que va con todo y sin flojera. Muy de acá para hablar de chamba, de ligue o de cualquier meta que quieras lograr a lo grande.

"Si quiero pasar el semestre sin extraordinarios, tengo que echarle los kilos desde ya, porque el profe de cálculo no se tienta el corazón con nadie."

Se dice cuando vas a meterle todo el esfuerzo del mundo a algo, sin medias tintas. Es como ponerle ganas, corazón y hasta el último suspiro, sobre todo si la cosa está pesada o te estás jugando algo importante. Muy de Guerrero, de cuando toca apretar y sacar la casta. Y sí, se siente bien decirlo.

"Compadre, mañana en la reta hay que echarle los kilos, porque esos vatos vienen bien bravos y no quiero que nos anden carrilleando."

Se dice cuando te toca meterle ganas de verdad a algo: ponerle todo el esfuerzo, la energía y el tiempo, sin flojear ni hacerte pato. Es como decir dale con todo, a lo bestia, porque si no le echas los kilos, no sale. Suena muy de barrio y bien directo, la neta.

"Mañana es el examen y tú bien relax. Échale los kilos hoy, ponte a estudiar en serio y deja el cel tantito, si no vas a tronar."

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