Se usa para decir que alguien le va a meter muchísimo esfuerzo a algo, como si cargara un peso bien pesado pero en sentido figurado. Es como decir que no se va a rajar, que va con todo y sin flojera. Muy de acá para hablar de chamba, de ligue o de cualquier meta que quieras lograr a lo grande.
Se dice cuando vas a meterle todo el esfuerzo del mundo a algo, sin medias tintas. Es como ponerle ganas, corazón y hasta el último suspiro, sobre todo si la cosa está pesada o te estás jugando algo importante. Muy de Guerrero, de cuando toca apretar y sacar la casta. Y sí, se siente bien decirlo.
Se dice cuando te toca meterle ganas de verdad a algo: ponerle todo el esfuerzo, la energía y el tiempo, sin flojear ni hacerte pato. Es como decir dale con todo, a lo bestia, porque si no le echas los kilos, no sale. Suena muy de barrio y bien directo, la neta.