En Bolivia se dice cuando alguien se queda ido, soñando despierto o divagando fuerte, como si la cabeza se le fuera a pasear por el cerro. Es ese momento en que te desconectas de la conversación, del trabajo o de la clase y vuelves con cara de ¿qué pasó? Pasa más de lo que uno admite.
"Estábamos en clase y Juan se montañeó mal, la profe ya recogió el examen y él seguía mirando al techo como si nada."