En Caracas se dice cuando alguien mete la pata feo, comete un error bien evidente o se lanza un comentario fuera de lugar y queda en ridículo. Es como resbalarte en público, pero con la lengua o con una decisión. Sirve para fallos grandes o cagadas pequeñas, siempre que se noten. Y sí, da pena ajena sabrosa.
"Chamo, le dije a mi jeva que ese vestido la hacía ver más llenita y era el de su cumpleaños. Qué patinazo, casi duermo en el sofá."