Se dice cuando alguien suelta una mentira con toda la cara, como si nadie se fuera a dar cuenta. Es ese momento en que se avientan un cuento bien inventado y encima lo defienden, aunque todos ya sepan la neta. Va mucho con el típico compa hocicón que se quiere hacer el interesante. Y sí, da coraje.
"No manches, Juan juró que nomás se echó un taquito, pero lo vimos bajarse cinco y todavía pidió postre. Luego luego se pone a echar la flema, bien campante."