Se dice cuando alguien se queda dormido a lo bestia, de esos sueños profundos que no los despierta ni el timbre. Es la típica escena de llegar reventado, caer en la cama y desaparecer del mundo, a veces roncando sabroso. En Antioquia suena muy natural para remarcar que la persona quedó KO.
"¡Oíste pues! Esteban llegó molido de la finca, se tiró en el sofá y se durmió como un tronco, le grité y ni se inmutó, seguía roncando sabroso."