En Buenos Aires se usa para decir que alguien se pasó de rosca mal: salió de joda, tomó de todo, comió cualquier cosa y terminó reventado. Puede ser por alcohol, por trasnochar o por las dos juntas. Es como quedar hecho bolsa al día siguiente, con resaca y cero dignidad. Un clásico porteño.
En Entre Ríos, decir que te vas a destruirte es avisar que se viene una noche de joda fuerte, de esas que terminan con resaca y anécdotas dudosas. No es romper nada, es salir a fondo: boliche, escabio, baile y cero freno. Suena exagerado a propósito, y por eso pega tanto.