Significa ponerle ganas de verdad a algo, con empeño y actitud, aunque esté cuesta arriba. Es como decir: tira pa’lante y no te vengas abajo, que con corazón se aguanta el chaparrón. Se usa para animar a alguien cuando va justo de fuerzas o de confianza. Suena cursi, pero funciona.
Significa hacer algo con muchísimas ganas, con toda la pasión y la fe del mundo, aunque sepas que igual no va a salir perfecto. Es como meterle alma, sudor y lágrimas a algo que te importa un chingo. Y la neta, cuando alguien le echa corazón, aunque falle, se le aplaude el intento.