Se dice de alguien que está dando la brasa a saco, insistiendo tanto que te acaba sacando de quicio. Vamos, que no para de molestar, de pedir, de repetir lo mismo y tú ya estás pensando en esconderte. En Santander se oye bastante y suena a que te están torturando a base de pesadez. Y sí, agota.
"Mi primo lleva dos horas dando la palia con que le deje la Play, y yo ya le he dicho que no veinte veces. Como siga así, me piro a dar una vuelta por el Sardinero."