Significa trabajar, normalmente mucho y con pocas ganas, como cuando el jefe te tiene más liado que un gato en una ferretería y no ves el final del turno. Es dar el callo, sudar la camiseta y acabar reventado pero con la nómina en mente. Es una palabra muy de la calle y se usa en todo tipo de curros.
Verbo muy castizo para decir trabajar, sobre todo cuando toca darle caña muchas horas seguidas. No es solo trabajar duro, también lleva ese punto de que lo haces porque toca, no porque sea tu sueño de la vida. En Madrid se usa a todas horas y, la verdad, suena más simpático que decir trabajar.