En Chile, choro se usa para hablar de un delincuente, un tipo peligroso o alguien con pinta de buscar problemas. También, según el tono y el contexto, puede referirse a alguien atrevido o con mucho carácter, pero aquí suele tirar más a la idea de malandro. Es de esas palabras que mejor no usar en serio delante del aludido.
En el corazón chilango, un choro es ese cuento mareador lleno de excusas y blablablá que alguien se inventa para zafarse de un problema o convencerte de algo. Es como un discurso bien adornado pero con poca verdad. Y la neta, a veces el choro está tan creativo que hasta da risa escucharlo.