En Mérida se usa para hablar con cariño a una persona mayor, normalmente un señor con experiencia y cierto respeto en el barrio. Es como decir tío o don, pero con sabor bien yucateco y sin mala leche. Suena cercano, de confianza, casi como hablarle a ese vecino sabio que lo ha visto todo y siempre tiene un chisme.
Forma muy cariñosa y bien dominicana de llamar a un bebé o a un niño pequeño, casi siempre cuando está haciendo algo tierno o gracioso. Es de esas palabras que suenan dulces y que se usan en la familia, en el barrio y hasta en el colmado. Y hay que admitir que decir chichí suena más cute que decir bebé.
En Yucatán chichí es la forma cariñosa y muy de pueblo para hablar del pecho femenino, sobre todo de las madres y las abuelas. No suena tan morboso, más bien tierno y familiar, como de infancia pegada a la falda de la abuela. A veces se usa en bromas sobre ser muy consentido, casi como decir que alguien sigue pegado a la teta.
En Guatemala se usa chichí para hablar de dinero de forma relajada y medio en broma. Es como decir plata, pisto o varas, pero con sabor chapín. Suena inocente, pero cuando falta, duele igual. Y aceptémoslo, sin chichí no hay fiesta, no hay chupe y no hay ni para el pasaje de regreso.