Se le dice a un adulto que se empeña en verse, hablar o salir como si todavía fuera chavito. No es necesariamente insulto, más bien carrilla: el compa trae alma de antro pero ya le truena la rodilla. Se usa mucho para bromear cuando alguien se viste de morro o anda ligando como en prepa.
Persona ya entradita en años que se resiste con uñas y dientes a soltar la adolescencia. Se viste como chavo, habla como chavo y se mete al antro como si al otro día no tuviera junta a las ocho. Es tierno y un poco triste a la vez, pero hay que admitir que a veces sí trae su flow.
Se usa para describir al señor que ya pasó de los treintas o cuarentas pero sigue aferrado a vestirse, hablar y salir como si tuviera veinte. Es el clásico eterno adolescente chilango que no suelta el antro, la peda ni la jerga juvenil. A veces da risa, a veces da penita ajena, pero siempre se nota.
Persona que ya dejó atrás la juventud pero se aferra con todo a seguir siendo el alma de la fiesta. Se viste con ropa de moda, usa expresiones bien juveniles y se junta con banda más joven para no sentirse señor. A veces da risa, a veces da pena ajena, pero siempre se nota el esfuerzo por seguir siendo chavo.