Se suelta cuando hay un lío, un desorden o un problema inesperado que te deja con cara de ¿y ahora qué? Puede ser por molestia o por sorpresa, tipo cuando todo se complica de golpe. Chamo es el típico vocativo venezolano, y boloncho es ese caos sabroso que nadie pidió, pero ahí está.
"Íbamos a hacer parrilla y se fue la luz, se mojó el carbón y el perro se robó la carne. Chamo, qué boloncho, vámonos por unas empanadas."