Se dice cuando alguien se avienta a hacer una locura sin pensarlo bien y luego toca aguantar la consecuencia. Es como tomar una decisión bien impulsiva, de esas que te salen carísimas o te meten en un lío por andar de valiente. Aplica para compras, apuestas, pleitos o hasta amarrarte con alguien sin conocerlo.
"No manches, Pedro casó el coyote y se fue a Tuxtla sin un peso, sin plan y todavía jurando que allá lo iban a contratar al llegar."