En Madrid se usa a veces para ese corte o situación incómoda en la que alguien te suelta una pregunta o comentario a traición y te deja vendido delante de la peña. No es un robo, es un robo de dignidad. Te pilla en bragas, te quedas en blanco y solo quieres que se abra la tierra.
En México se usa para hablar de un robo con violencia o con mucha intimidación, ya sea en la calle, en el camión o en una tienda. También puede decirse en plan queja cuando algo está carísimo y sientes que te están robando en la cara. Es una palabra seria, pero en el día a día se suelta con bastante naturalidad.