Se dice cuando te vas a pegar una siesta bien pesada, de esas que caes como un tronco y no te despierta ni el vecino con la música a todo volumen. Es dormir profundo, sin delicadezas, normalmente después de comer o cuando vienes reventado. Suena medio exagerado, pero justo por eso tiene gracia.
"Chamo, estoy reventado. Después del almuerzo me echo un tronco y si me llaman, díganles que volví en dos horas."