Interjección muy de rancho y de barrio en Zacatecas para llamar a alguien, saludar de golpe o reaccionar con sorpresa. Es como soltar un oye o un eh, pero con sabor norteño. Sirve para cortar la plática, pedir atención o decir a poco sin decirlo. Cortita, directa y bien sonora.
Saludo muy típico del País Vasco, corto y con fuerza, que suena casi como un grito de guerra amistoso. Se usa al encontrarte con colegas, al entrar en un bar o al cruzarte con alguien por la calle. Es como decir hola pero con más energía y buen rollo, y la verdad es que engancha bastante.