Se le dice a alguien para mandarlo a freír churros, o sea, que se vaya bien lejos y te deje en paz. Suele salir en una discusión, cuando ya te cansaste de la queja o del drama. No es lo más fino del mundo, pero tampoco es la peor puteada. Va con tono cortante y cero paciencia.
"Che, si vas a seguir rompiendo con la misma pavada, andate al diablo un rato y dejame tomar el mate tranquilo, ¿querés?"