Se dice cuando traes un corredero y no paras quieto, yendo de un lado a otro con mil pendientes. Es como vivir en modo recados eternos: hoy aquí, mañana allá, y tú sin saber ni a qué hora comiste. Muy de México y bien útil para esos días que te traen en friega.
Se dice cuando traes el día hecho un relajo y no paras de ir de un lado a otro: mandados, vueltas, trámites y mil pendientes. Es como vivir en modo corre-corre, sin chance de sentarte ni tantito. Muy de cuando te traen a las carreras y acabas cansado, pero con la sensación de no haber avanzado nada.
Se usa para decir que alguien no para en todo el día, que anda de un lado a otro haciendo mil mandados y favores. Es como vivir en modo carrera continua, sin chance de sentarse ni a oler el café potosino. Ideal para describir esos días en que sientes que te clonaron pero aun así no alcanzas.