Se dice de quien no se está quieto y se la pasa de un lado a otro, metido en el chisme y hablando de más. Va y viene, se asoma donde no lo llaman y siempre trae el último mitote bajo el brazo. No siempre es insulto, pero sí suena a carrilla sabrosa.
"Ahí va el Toño otra vez, andando de chachalaco por la plaza, parando a medio mundo y soltando el mitote como si fuera noticiero del barrio."