Se dice de alguien que anda bien perdido, despistado o sin rumbo, como si se fuera deshaciendo en el ambiente y no agarrara forma. Es esa sensación de no saber ni por dónde empezar, ni qué hacer, ni a quién seguir. Suena poético, pero en la vida real es puro desmadre mental.
Se dice cuando andás re perdido, confundido o sin rumbo, como si te hubieran tirado a un lugar donde no pegás ni con moco. También vale para cuando estás saturado y no sabés por dónde arrancar, todo te sale torcido y vas dando vueltas. En Tucumán suena bien gráfico, y sí, te deja en evidencia.