Se usa para decir que alguien anda todo ido, distraído y medio en la luna, como si estuviera orbitando sin rumbo. Puede ser porque está enamorado, preocupado o nomás en su mundo. Es como ver a la persona ahí físicamente, pero con la cabeza dando vueltas por otro lado, y la neta sí hace gracia verlo así.
Frase utilizada para describir a alguien que anda despistado o perdido, como si estuviera flotando sin rumbo fijo alrededor de todo.