Se dice cuando alguien anda dando vueltas sin rumbo, medio perdido o distraído, como una polilla que no para de rodear la luz. Sirve para cargar a ese amigo que va y viene, mira para todos lados y no resuelve nada. No es maldad, es más bien una gastada patagónica con cariño.
"Che, Rolo salió a buscar el auto y hace rato que va y viene por el estacionamiento, mirando los carteles como si fueran jeroglíficos. Anda como polilla, pobre, ya me dio hasta risa."