Se dice cuando alguien va caminando lentísimo, a pasito corto y sin apuro, como si estuviera cuidando las rodillas y el orgullo a la vez. Sirve para retar con cariño o para reírse un poco del ritmo de tortuga de alguien. En Aysén calza perfecto, porque acá el apuro casi siempre lo pone el viento.
"Compadre, vai andando como la abuelita, po. A este paso llegamos mañana al cerro y el mate se nos enfría antes de la primera foto."