Expresión muy usada en el sur de Chile para decir que alguien está decidido, motivado y no se rinde ni a palos. Es como estar aferrado a una idea o tarea con pura porfía y ganas, aunque el panorama esté feo. Viene de la imagen del perro que no suelta el hueso, bien tozudo pero con harto corazón.
En Chile se usa para decir que alguien anda bajoneado, con pena o medio depre, como con el ánimo por el suelo. No va de suerte, más bien de estar achacado o sin ganas, a veces por un problema o porque la vida te pegó un combo. Suena bien coloquial y bien chileno.
Se usa para hablar de alguien que enfrenta la vida con puro coraje, sin achicarse ni aunque la cosa venga fea. Es tirarse de cabeza a lo que toque, con más valentía que cálculo, como perro bravo que no suelta la presa. A veces roza lo imprudente, pero hay que admitir que tiene su encanto bien chileno.