En Chile se dice de alguien que anda desordenado, sin rumbo o sin plan, como improvisando todo y llegando a la vida a puro rebote. Puede ser por flojera, por despiste o porque le da lo mismo. No siempre es “relajado”, a veces es más bien caótico. Y sí, suele venir con atrasos y cagazos incluidos.
Significa estar deambulando sin rumbo fijo o haciendo las cosas a la buena de Dios, muchas veces con una pizca de despreocupación.