Se dice cuando alguien va rapidísimo, a fondo, como si tuviera el acelerador pegado al piso. Nació muy del mundo de manejar, pero también vale para cualquier cosa hecha con apuro o intensidad: laburar, correr, vivir el día. Es medio temerario, así que suele llevar un toque de reto o admiración.
Se dice cuando alguien va a toda velocidad o a full, sin aflojar ni un poquito. Vale para manejar, correr o hacer algo con toda la energía, como si tuvieras el acelerador clavado y cero paciencia. En Tucumán suena bien de barrio y medio temerario, de esos que después dicen que fue sin querer.