Se dice cuando estabas hecho bolsa y, de repente, algo te reactiva y vuelves a funcionar como persona. Puede ser después de una siesta brígida, una ducha helada, un cafecito asesino o sobrevivir a un carrete largo. No es literal ni místico, es puro drama chileno para decir ya, ahora sí que reviví.
"Andaba muerto en la pega, me mandé un café cargadísimo y una sopaipilla, y listo, volví a la vida al tiro, ya estaba hasta tirando talla."