Se dice cuando vas a toda prisa, casi como si trajeras el acelerador pegado al piso. Puede ser porque ya vas tardísimo o porque te urge llegar y te vale ir recio. Es muy de andar en modo carrera, con el estrés encima y la chancla imaginaria a fondo. Y sí, suena chistoso, pero se entiende perfecto.
"No manches, ya eran las ocho y yo seguía en pijama. Me fui viajando en la chancla pa’ la chamba, esquivando baches y todo, y todavía el camión me dejó."