Interjección y comodín aragüeño por excelencia, típica de Venezuela, que sirve para casi todo: sorpresa, molestia, emoción o simplemente para rellenar silencios incómodos. Es medio grosera, pero tan cotidiana que hasta tu abuela la suelta cuando se le quema el arroz. Es como el ketchup, va con todo y a veces uno se pasa echándole.
En Bolivia se usa verga como exclamación fuerte de sorpresa, asombro o incredulidad, algo así como decir vaya o joder pero con más mala leche. También puede sonar un poco vulgar, así que mejor usarla entre amigos de confianza y no delante de tu abuela, que igual te suelta una mirada que te congela el alma.