Se le dice a alguien cuando anda medio zafado, distraído o haciendo cosas bien raras, como si no le embonara una pieza en la cabeza. No siempre es insulto pesado, más bien carrilla entre compas para decir que se está pasando de loco o de intenso. Suena muy del norte y sí, tiene su gracia.
"El vato llegó al jale en chanclas y con lentes de sol adentro, bien campante. Le dije: Compadre, ¿traes un tornillo flojo o qué onda? Ponte trucha que ahí viene el jefe."