Se dice cuando hay tanta carne en un asado que parece una cantera, puro corte y más corte, y nadie entiende de dónde salió todo. Es una forma exagerada y chistosa de celebrar una parrillada brutal, de esas que te dejan con sueño y olor a humo. En el Maule calza perfecto, porque ahí el asado es casi religión.
"El sábado en la parcela armamos una mina de carne, había longaniza, costillar y vacuno a lo loco, y al final quedamos todos tirados como saco de papas."