Se dice de alguien que intenta pasar por otra cosa, pero se le nota a kilómetros que es mexicano por el acento, las mañas o las costumbres. Vamos, que por más que se haga el gringo, el nopal lo delata. Suele usarse en plan carrilla, con humor, no tanto para insultar.
Se dice cuando alguien se nota a kilómetros que es mexicano, por su acento, sus moditos o lo que trae puesto, como si llevara un nopal pegado en la frente. Puede ir con carrilla o con orgullo, según el tono y la confianza. Es medio estereotipo, pero bien usada da risa.