Se dice cuando alguien te está dando la brasa, insistiendo o molestando con algo que ya cansa. Es como: deja de tocarme las narices, pero con un puntito más teatral. Vale para quejas, sermones y pesadez en general, sobre todo cuando ya vas con la paciencia en la UCI.
"Tío, deja de tocar el violón con lo del grupo de WhatsApp, que estoy intentando estudiar y me tienes la cabeza como un bombo."