Se dice cuando alguien trae la ropa tan apretada, sobre todo el pantalón, que parece tamal bien amarrado y a nada de reventar. Suele salir después de una comilona, cuando te quieres ver acá bien fresa pero el botón ya está pidiendo auxilio. Da risa, pero también es advertencia.
Se dice de alguien que quedó todo envuelto, apretado o hecho bolas, casi siempre por vendas, cobijas o ropa mal puesta. También vale para cuando traes un problemón y andas bien enredado con el drama. La imagen es clarita: pareces tamal, todo amarrado y sin poder moverte a gusto. Y sí, da risa verlo desde fuera.