En Santa Fe se dice cuando alguien mete presión para que el otro se apure o active, como si le estuvieras tocando la bocina a un auto que no arranca. Sirve para apurar trámites, decisiones o a ese amigo que siempre cuelga. No es literal, es un empujoncito verbal con tono medio cargoso, pero efectivo.
"Dale, che, dejá de colgar con el trámite. Hace una semana que decís “mañana”. Te estoy tocando bocina, ¿vamos o qué?"