En Yucatán se dice de alguien que anda en su rollo, medio ido o distraído, como si estuviera metido en su propio mundo y no aterrizara ni con GPS. No siempre es insulto, a veces es solo que trae la mente en otra parte. Se usa mucho para señalar despiste crónico con cariño y burla leve.
"Juanito va caminando por el mercado y ni oye cuando le gritan, se pasa de largo con la bolsa vacía, ese vato siempre tiene su charco."