Se suelta cuando alguien llega con una pinta fatal, todo despeinado, sudado o con la ropa hecha un cuadro, como si lo hubieran sacado del río y lo hubieran dejado secar al sol. Vamos, que se ve reventado y medio desastre. Es una forma bien gráfica de decir que hoy no le acompañó la suerte ni el espejo.
"Mano, Carlos cayó a la fiesta todo sudado y con la camisa arrugada. Parecía que venía de la selva, tenía pinta de pescado frito."