Se dice de alguien que tiene un montón de plata, a veces tanta que parece infinita. Suele llevar el guiño de que el tipo es medio pavo o poco callejero, como que le sobra la billetera pero le falta cancha para moverse en la vida. Muy chilena, bien pa' pelar al cuico con cariño.
"El Nico llegó en camioneta nueva, pagó con puro billete grande y se quedó pegado en la caja. Más plata que cancha el cabro, po."